La iniciativa, que se desarrolla por segundo año consecutivo, se ha transformado en parte del circuito atlético y recreativo de la Región Metropolitana, congregando a participantes de diversas categorías, entre las que se cuenta la presencia de menores con algún tipo de discapacidad del Hogar Pequeño Cottolengo.
El punto de partida fue el Centro de Justicia de Santiago y precisamente fue una treintena de niñas y niños, quienes junto a personal de Gendarmería del Centro Especial de Adiestramiento Canino CEAC y sus ejemplares, dieron inicio a la cita deportiva con una corrida recreativa de 1 kilómetro, en uno de los momentos más emotivos y significativos.
Es importante señalar que los menores del Hogar Pequeño Cottolengo son periódicamente asistidos por los funcionarios del CEAC de Gendarmería, participando activamente de sesiones de canoterapia orientadas a generar vínculos y relaciones afectivas entre los niños y los ejemplares caninos.
Posteriormente, se dio la largada en simultáneo a los 3 y 10 kilómetros. En el caso de esta última prueba, su recorrido abarcó parte importante del centro de Santiago, como por ejemplo el barrio cívico de la capital, ya que la corrida pasó por uno de los costados del Palacio de la Moneda y la Plaza de la Constitución.
El Director Nacional de Gendarmería, Alejandro Jiménez Mardones, agradeció la alta cantidad de participantes y destacó el posicionamiento en su relación con la comunidad que con este tipo de actividades tiene la institución.
En ese sentido, la máxima autoridad penitenciaria dijo que “Gendarmería es mucho más que la custodia efectiva de las personas privadas de libertad, misión que por sí sola ya es compleja y necesaria para la sociedad toda. Sin embargo, con este tipo de actividades nos estamos acercando de otra forma a la comunidad, lo que nos permite fortalecer los lazos con la ciudadanía y se valore en su verdadera dimensión el aporte que a diario hacemos a la seguridad de todas y todos”.
De igual modo, Alejandro Jiménez, tuvo especiales palabras para la presencia de los menores del Pequeño Cottolengo, señalando que “esa es una de las facetas más desconocidas de la institución, pero sin duda, una de las que más orgullo nos provoca, por ejemplo al ser testigos de la felicidad que le damos a estas niñas y niños, que se sienten integrados y felices de correr junto a nuestros canes, para muchos de ellos, verdaderos amigos”.
|